La Avena considerada la reina de los cereales.


La Avena considerada la reina de los cereales.

La avena es uno de los cereales más consumidos desde hace ya mucho tiempo, dado que por sus especiales cualidades tanto nutritivas como energéticas, se convirtió en la base de la alimentación de pueblos y civilizaciones.

Por este motivo, la avena ha sido nombrada como la “reina de los cereales”, puesto que su contenido en proteínas, vitaminas, hidratos de carbono y nutrientes es mucho más rico que otros cereales comunes.

Presta atención que esto te puede interesar, tanto si lo que quieres es perder peso como si lo que buscas es comer de forma más saludable.

Cuenta con importantes vitaminas y minerales, entre los que destacan: vitamina B1, B2 y, vitamina E.

También posee minerales: magnesio, zinc, calcio y hierro.

Contiene gran cantidad de carbohidratos, fibra y aminoácidos (en concreto, seis de los ocho aminoácidos esenciales).

No podemos olvidarnos en este punto del betaglucano, componente que absorbe el colesterol y los ácidos biliares del intestino, ayudando a eliminarlos de manera natural.

Los beneficios de la avena más destacados.

Es depurativa.

Gracias a la gran cantidad de aminoácidos que contiene, estimula la producción de lecitina en el hígado, favoreciendo a la depuración completa de las toxinas del organismo. Consumir avena es bueno para limpiar las paredes de las arterias, ya que la fibra va “barriendo” los depósitos de grasa que se van acumulando en ellas y que puede generar muchos problemas cardíacos, colesterol, entre otros.

Ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

Esto es una excelente noticia para los que padecen diabetes. Sin dudas la tienen que añadir a su dieta, para mejorar la digestión del almidón y mantener estables el nivel de glicemia, sobre todo después de comer.

Mantiene el Colesterol a raya.

Gracias a su contenido en aminoácidos esenciales (en especial en metionina), es un cereal útil para personas con los niveles de colesterol alto, ya que ayuda a disminuir el colesterol LDL. También su contenido en fibra y en grasas insaturadas omega-6 ayuda a disminuir este tipo de colesterol y a aumentar el bueno (HDL).

AYUDA A PREVENIR LA TIROIDES.

Por si fuera poco, el consumo de avena a diario puede ayudar a prevenir cualquier tipo de problema en la tiroides, sobre todo aquella enfermedad que tiene que ver con el hipotiroidismo porque la avena tiene un mineral que ayuda a controlar la glándula y hacer que funcione de forma correcta.

PREVIENE EL CÁNCER.

Lo que a lo mejor no os imaginabais es que la avena ayuda a prevenir el cáncer gracias a su contenido en sustancias fotoquímicas, químicos de origen vegetal que los científicos investigan si tiene relación con la prevención del riesgo de cáncer. Los fitoestrógenos y los lignanos de la avena se han relacionado con la disminución en el riesgo de las hormonas relacionadas con el cáncer de mama.

Se están investigando el efecto favorable de los componentes fotoquímicos de la avena en otros tipos de cáncer como el de endometrio, ovario, o el de próstata.

Aporta saciedad.

Gracias a su alto contenido en hidratos de carbono complejos, también conocidos como carbohidratos de absorción lenta. Esto significa que su efecto saciante es muchísimo más prolongado, por lo que además de ayudar en la disminución del apetito es útil para controlar los niveles de azúcar en la sangre (es, de hecho, uno de los cereales más recomendados para personas diabéticas).

Es buena para el corazón.

La razón es la gran cantidad de ácidos omega 3 y linoleicos, conocidos como “grasas buenas”, que ayudan a reducir el colesterol malo (LDL), favoreciendo las actividades en el corazón y en el cerebro.

Tejido nuevo.

Gracias a su contenido en proteínas, la avena ayuda y favorece la producción el desarrollo de tejidos nuevos en nuestro cuerpo.

 

Ayuda a bajar de peso.

Para ello, se debe consumir en ayunas o con el desayuno, junto a leche descremada o de soja, zumo de naranja o frutos secos. Es una de las mejores fuentes de energía que existen, por lo que se recomienda consumir a primera hora de la mañana o antes del mediodía, sobre todo para aquellos que trabajan muchas horas fuera de casa o tienen que estudiar para un examen.

Mejora la digestión.

Si tienes problemas cuando almuerzas o cenas, la avena contribuye a reducir los ácidos biliares, facilitando a su vez el tránsito intestinal y evitando el estreñimiento. A ser rica en hidratos de carbono de absorción lenta mantienen la sensación de saciedad por más horas, siendo una buena alternativa para los que están haciendo dieta, porque les quita las ganas de comer a cada rato.

Ayuda al sistema nervioso central.

Gracias a las vitaminas del complejo B que contiene la avena, desarrolla, mantiene y equilibra el funcionamiento del sistema nervioso.

Es una gran aliada en los tratamientos de belleza.

Las propiedades de la avena no se aprovechan sólo al ingerirla. También se puede usar de manera tópica (externa) para una rutina estética. Por ejemplo, mezclada con crema hidratante se convierte en un exfoliante para el rostro realmente maravilloso y es mucho más económico que cualquier otro tratamiento de belleza.

Usos de la avena como afrodisíaco.

Disolver algunas hojuelas de avena en agua caliente y miel, y utilizarla como afrodisíaco, ya que según afirman algunos expertos da excelentes resultados. Por ello, aseguran que los romanos la denominaban “aveo” que quiere decir “deseo”.

Rico en calcio.

La avena posee una buena cantidad de calcio, lo que ayuda a evitar la desmineralización de los huesos.

Es una planta de raíces reticulares, potentes y más abundantes que en el resto de los cereales. Su tallo es grueso y recto con poca resistencia al vuelco, su longitud puede variar de 50 cm a un metro y medio. Sus hojas son planas y alargadas, con un limbo estrecho y largo de color verde oscuro. Sus flores se presentan en espigas de dos o tres de ellas.

Es una planta que tiene menor resistencia al frío que la cebada y el trigo. Se la siembra a principios de la primavera, para ser cosechada a fines del verano. Es exigente en agua por su alto coeficiente de transpiración, aunque el exceso puede perjudicarla. Es muy sensible a la sequía, sobre todo en el período de formación del grano.

Debido a que el sistema reticular de la avena es más profundo, puede aprovechar mejor los nutrientes del suelo, por lo que requiere de menor cantidad de fertilizantes para su desarrollo.

Contiene prolaminas denominadas aveninas, las cuales pueden ser tóxicas para las personas que padecen trastornos relacionados con el gluten, tales como la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten no celíaca. Su toxicidad depende de la variedad empleada. A esto se suma que la avena frecuentemente está contaminada con trigo u otros cereales con gluten.

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